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Discursos inaugurales del 30 Congreso General del Partido Socialista de Chile

A Continuación entregamos a Ustedes los tres discursos que inauguraron nuestro 30 Congreso General Compañera Michelle Peña Herreros", en el orden en que fueron presentados:

Discurso de la Presidenta de la Juventud del Partido Socialista, Compañera Karina Delfino

Discurso del Presidente de la Comisión Oraganizadora Nacional del Congreso, Compañero Fernando Merino

Discurso de la Presidenta del Partido Socialista, Compañera Senadora Isabel Allende

Intervención de Karina Delfino, Presidenta de la Juventud Socialista

XXX CONGRESO ORDINARIO GENERAL
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE

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Santiago, 29 de enero de 2016

Estimados compañeros y compañeras

Este 30° Congreso del Partido Socialista de Chile lleva por nombre a una de las compañeras más valientes que ha tenido nuestro partido. Michelle Peña encarna la más pura convicción que tuvieron miles de compañeros que entregaron su vida por un país libre, más justo y más igualitario. Cuando el tirano quiso acabar con nuestra historia, fueron ellos quienes no permitieron que la fuerza nos avasallara. Michelle Peña, Carlos Lorca, Carolina Wiff, Ricardo Lagos Salinas, Ariel Mancilla y tantos otros, merecen nuestro más profundo reconocimiento.

Nuestro partido ha sido partícipe de gran parte de la historia de nuestro país. Protagonista de sus principales cambios, de las reformas que han hecho avanzar a Chile en la senda de la igualdad. Y hoy, con más de 80 años de existencia, seguimos forjando la historia de la mano del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

Actualmente, el desafío político es mayor. Debemos reivindicar el valor de la política. Dignificarla. Sólo mediante la política se pueden hacer cambios trascendentales en nuestro país. Es tarea de los socialistas trabajar arduamente para que las personas vuelvan a confiar en nosotros. Debemos hacer coincidir el relato político con la práctica cotidiana, que nuestro discurso se vea reflejado en acciones concretas.

Se debe dignificar la política para derrotar la desigualdad social, que está expresada en diversos ámbitos de nuestra sociedad.

Chile es uno de los países más desiguales del mundo, en el cual más de un millón de personas gana el sueldo mínimo o menos, y más del 50% de los trabajadores no supera los $260.000 líquido al mes. Un 75% de jóvenes, entre 14 y 24 años, tiene ingresos menores a $230.000.

Un país en el que el nivel educacional está fuertemente determinado por la capacidad de pago de los padres. A modo de ejemplo, uno de los mejores colegios particulares pagados de Chile tiene una mensualidad que asciende a los $500.000, y su puntaje promedio en la última Prueba de Selección Académica sobrepasa los 680 puntos. Por su parte, los colegios municipales están muy por debajo de ese promedio. A su vez, los gerentes de las grandes empresas provienen solo de cinco colegios.

La estructura social chilena está fuertemente segregada por nivel socioeconómico; y la desigualdad se genera precisamente en la base social. Se podría casi predecir la ocupación de una persona, conociendo el lugar de nacimiento y el colegio en el cual estudió. Aquellos que pagan altísimas sumas de dinero por la escolaridad tienen casi asegurado su cupo en las universidades prestigiosas, mientras que aquellos que estudian en colegios públicos el camino se les hace mucho más difícil y dificultoso. Y así, se va reproduciendo la estructura social de la desigualdad.

Pero nosotros no creemos en esa reproducción casi automática de la estructura social. Es por eso que somos socialistas. Queremos cambiar la sociedad. Queremos cambiar Chile. Hacerlo más justo e igualitario. Creemos en una sociedad distinta, mejor, más fraterna.

Por eso apoyamos el programa transformador de la Presidenta Michelle Bachelet, y a su gobierno. Y reconocemos que durante este periodo se ha avanzado mucho. Se aprobó una reforma tributaria con el objeto de financiar la gratuidad universitaria, se puso fin al sistema binominal y se aprobó el acuerdo de unión civil.

Y debemos seguir avanzando, consolidando, y profundizando las reformas.

Debemos manifestar con más fuerza que nunca nuestra férrea defensa a la educación pública y fortalecerla. A generar un nuevo sistema de acceso a la educación superior, y a seguir avanzando en la gratuidad universitaria. De esta forma pasaremos a concebir la educación como un derecho social y no como un bien de consumo.

Debemos apoyar con fuerza la discusión sobre la nueva constitución, y abocarnos al proceso constituyente, para generar un nuevo pacto social para nuestro país. Chile necesita una nueva constitución, nacida en democracia.

A su vez, necesitamos una profunda reforma a la salud, que evite las largas esperas en las urgencias y los meses por un especialista. Un sistema que asegure el igual acceso a todas las personas, indistintamente de su estrato social.

De la misma manera, reafirmamos nuestro compromiso con el matrimonio igualitario. Entendiéndolo como un avance en materia de derechos.

Se hace evidente que la tarea es ardua, y que para avanzar en un Chile más igualitario se requiere de otro periodo de gobierno. Por eso es fundamental mantener unida a la Nueva Mayoría, nadie sobra en este pacto político y social. Y no debemos caer en las provocaciones de algunos conservadores que nos pretenden dividir.

No caeremos en confusiones. El enemigo es la derecha. Son los mismos que en el pasado no dudaron en pactar con EE.UU para hacer caer al gobierno de Salvador Allende. Ellos mismos son los que no creen en las reformas que se están impulsando y no dudarán un segundo en retroceder si llegaran al poder.

Es por eso que la elección municipal cobra especial relevancia política. Debemos desplegarnos en cada una de nuestras localidades. Y para eso, necesitamos más mujeres y más jóvenes empoderándose de sus espacios. Exigimos primarias legales para elegir los candidatos de la Nueva Mayoría. Se debe respetar el legítimo derecho a competir.

Me gustaría hacer un último énfasis. Para poder consolidar los cambios y seguir avanzando, también necesitamos elevar el estándar ético. Es este Congreso el llamado a generar un marco mínimo respecto a lo que se espera de la ética socialista.

Como Juventud Socialista de Chile, manifestamos con fuerza que todos aquellos que estén involucrados en irregularidades no deberán ser candidatos a las elecciones populares por parte del Partido Socialista de Chile.

Sin embargo, el estándar ético debe ser más elevado, y aún cuando no se haya cometido delito alguno, todos los que concurrieron a solicitar recursos a quienes tienen las manos manchadas con sangre no debiesen ser parte de nuestras filas.

La política se debe entender como una profesión y no como una forma para obtener beneficio propio; y, todo aquel que no entienda o no comparta un mínimo estándar ético socialista, no tiene nada que hacer en nuestra casa, la casa de la izquierda.

Soy una fiel militante del socialismo joven, admiro la figura de Lorca y de Allende. Me siento orgullosa de militar en un Partido y una Juventud seria y responsable, con más de ochenta años de historia. La invitación es a seguir construyendo socialismo chileno, a seguir luchando para derrotar la desigualdad, con la convicción y fortaleza de nuestros mártires. Con la frente en alto.

Estoy orgullosa de pertenecer a nuestra querida JS y en haberme convertido en la primera mujer Presidenta.

Muchas gracias!

Intervención de la Senadora Isabel Allende, Presidenta del Partido Socialista de Chile

XXX CONGRESO ORDINARIO GENERAL
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE

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Santiago, 29 de enero de 2016

Compañeras y compañeros,

Quiero saludar a nuestras autoridades presentes, ministros, subsecretarios, jefes de servicios, alcaldes, concejales y a mis colegas parlamentarios; a los representantes del los partidos de la Nueva Mayoría; a los delegados oficiales y fraternales, y a cada una y uno de las y los militantes que hoy nos acompañan.

Asimismo, agradezco a las y los integrantes de la Comisión Organizadora del Congreso, que han hecho posible este evento.

Iniciamos hoy nuestro Trigésimo Congreso, con el desafío de plantear al país propuestas y cursos de acción para hacer de Chile un país de todos.

Lo hacemos desde nuestra historia y nuestro presente, pero con la vista puesta en el futuro que debemos construir.

En el pasado, grandes mujeres y hombres propusieron al pueblo de Chile, a sus trabajadores, campesinos, mujeres y jóvenes, una doctrina para comprender larealidad social y orientaciones para enfrentar la injusticia, la desprotección y la exclusión política.

Sin aspavientos, pero orgullosos de nuestra historia, podemos decir que hemos sido un referente imprescindible en la construcción del Chile moderno. Sin el aporte de las ideas socialistas, no es posible entender el país en que vivimos.

Cómo no recordar a nuestros fundadores, que llamaban a “alimentar al pueblo, vestir al pueblo y domiciliar al pueblo”, durante la República Socialista, oa Eugenio González, que nos enseñó que la doctrina socialista recoge para superarlos, y no para destruirlos, todos los valores de la herencia cultural, como un aporte positivo a la nueva sociedad.

¡Cómo no tener en el corazón, compañeras y compañeros, el medio litro de leche diario para cada niño de Chile, que impulsara Salvador Allende!

De esas ideas y de esas prácticas es que se nutre el socialismo y son el fundamento de los principios de igualdad, libertad y justicia social que nos movilizaron ayer y que hoy siguen siendo el motor de nuestra acción política.

Compañeras y compañeros,

Este Congreso está marcado por un tiempo de mujeres. Cuando el país lo dirige una mujer –y de las nuestras–, y por primera vezen nuestros 82 años de existencia, mujeres ocupamos la presidencia del Partido y la Juventud, no podemos olvidar que tenemos una gran cuenta pendienteen la sociedad chilena.

Sí, porque a pesar de los avances, a pesar de algunos liderazgos de mujeres, la inequidad de género persiste como un escollo inaceptable para nuestro progreso como sociedad. Debemos actuar y hacerlo ahora y los debates de este Congreso deberían proponerse alcanzar una verdadera democracia paritaria.

Este tiempo de mujeres debe partir también por reconocer el liderazgo de nuestra Presidenta Michelle Bachelet, quien ha puesto en marcha un proceso de cambios trascendentales para el futuro de los chilenos. En medio de las adversidades de la naturaleza y de una economía internacional incierta, ha mantenido con convicción y firmeza los compromisos que adquirió con los ciudadanos al asumir su presidencia.

Le damos hoy nuestro más decidido apoyo y le ratificamos nuestra absoluta lealtad algobierno y su programa. Los socialistas hemos sido leales y seremos leales con ella hasta el fin de su mandato. Hoy más que nunca, y desde aquí, le enviamos nuestro cariño en estas horas difíciles.

Este Congreso lleva por primera vez el nombre de una mujer,de una gran mujer. Cuando el compromiso se hace coraje y sacrificio, los socialistas rendimos hoy un homenaje a Michelle Peña Herreros, destacada militante que trabajó en las difíciles tareas de reconstrucción partidaria hasta junio de 1975, cuando fue detenida junto a Ricardo Lagos Salinas, a la edad de 27 años y con 8 meses de embarazo. Ella es parte de esos 501 socialistas detenidos-desaparecidos.

Saludamos a su madre aquí presente, para quien pedimos un gran aplauso.

Michelle Peña es un símbolo de aquella etapa oscura, de crímenes y dolores. La recordamos hoy, a ella y a los miles de compañeros y compañeras víctimas de la dictadura. Les decimos que los recordaremos por siempre y que seguiremos luchando por verdad y justicia y por preservar su legado de compromiso.

Hoy levantamos nuestra voz para rechazar cualquier forma de privilegio para los condenados por crímenes de lesa humanidad.

¡Por eso exigimos el cierre de Punta Peuco!

Compañeras y compañeros,

Llegamos a este Congreso en un positivo ambiente de unidad partidaria al que han contribuido todos los sectores que participan de la vida interna. Esta actitud, que agradezco profundamente, es hoy más relevante aún porque tenemos como desafío principal el respaldo al gobierno de nuestra compañera, la Presidenta Bachelet. Estoy segura que este mismo espíritu constructivo será el que dominará estos días de debate y reflexión.

El momento de este Congreso

Compañeros delegados,

Este Congreso se inicia en una coyuntura contradictoria. Por un lado, como partido, coalición y como gobierno estamos empeñados en hacer cambios trascendentales para los chilenos, ampliando la justicia y enfrentando los abusos y la desigualdad; pero, al mismo tiempo, los hechos de la contingencia han entrado la atención ciudadana en las malas prácticas, en actos de corrupción y en el desorden del sistema político.

Condenamos firmemente esas malas prácticas y estamos comprometidos para elevar los estándares éticos, levantando muros que separen dinero y política. Respaldamos la acción de la justicia en los casos que se investigan.

Nadie está por sobre la ley. El único país posible es aquel donde todos somos iguales frente a la justicia.

Asimismo nos indignan las conductas empresariales abusivas que perjudican a los consumidores, a los pensionados, a los pequeños productores, a la gente modesta. Por eso es que hemos aprobado nuevas regulaciones penales y exigimos un rol activo del Estado en la persecución de prácticas que afectan tan duramente a la población. Perseguir a los que hacen trampa es esencial para que una economía funcione sin distorsiones y sin la asimetría que impone el poder del más fuerte.

En uno y otro caso, lo que está en juego es la fe pública de los chilenos, no sólo en las instituciones, sino también en nuestra propia convivencia.

Pero al mismo tiempo, junto con condenar estos actos de corrupción, llamamos a levantar la mirada y ver el conjunto de esta sociedad dinámica y en transformación y no dejarnos dominar por el pesimismo y la desconfianza.

Chile exige de sus fuerzas políticas orientaciones y conducción en medio de un mundo lleno de incertezas y desafíos.

Si durante estos 22 meses hemos sido capaces, con el Gobierno y la Nueva Mayoría, de concretar reformas trascendentales, los socialistas debemos contribuir a presentar esos cambios históricos como lo que son: buenas noticias para Chile. No podemos permitir que la coyuntura consuma toda nuestra energía y oculte una transformación de tal magnitud.

Queridos Delegados:

Esta máxima instancia deliberativa del partido es un espacio de soberanía militante donde muchas los temas orgánicos y electorales se sobreponen a los temas de fondo que debieran ser el alma del Congreso.

Con todo, queremos hacer una invitación: una vez más y sin eludir ningún aspecto que el Congreso quiera discutir, los socialistas ratificaremos que lo que nos convoca es reflexionar sobre el futuro de Chile y su desarrollo.

El ciclo histórico en que vivimos

Hemos sido parte de un entendimiento social y político que ha significado progreso para Chile. La reconstrucción democrática, la recuperación del rol del Estado en la provisión de bienes públicos y la apertura a nuevos temas debe mucho a los socialistas.

Hemos combatido la discriminación, la desigualdad de género, el centralismo y hemos promovido instituciones más abiertas y transparentes. Tenemos muchas tareas pendientes, pero en la perspectiva, nuestra nación se dirige a ser un país mejor para toda su gente, con más derechos, calidad de vida y oportunidades.

Sin ir más lejos, vale la pena tener muy presente lo que hemos logrado en el actual Gobierno. El 2015 dimos inicio al proceso de gratuidad en la educación superior, primer paso a la gratuidad universal. Junto con la ley de inclusión en educación general, significa que cientos de miles de familias dejarán de pagar por la educación, porque a partir de esta reforma la educación es un derecho garantizado.

Aprobamos una reforma tributaria redistributiva que permite financiar esta reforma educacional.

Estos son, sin lugar a dudas, cambios sustantivos en la construcción de una sociedad más igualitaria y más cohesionada.

Sumemos a este balance el fin del sistema binominal, las leyes sobre financiamiento y transparencia de la política que acabamos de aprobar y la autonomía del Servicio Electoral, que nos permitirán dar pasos decisivos para reconstruir la legitimidad del sistema político.

Hemos fortalecido derechos, logrando eliminar el 5% de salud para los mayores de 65 años, aprobando la Ley Ricarte Soto y miles de familias han pasado a estar protegidas con el Acuerdo de Unión Civil.

¡Los socialistas podemos estar orgullosos de estos logros!

Tenemos muchas tareas por hacer, por cierto, y por eso seguiremos trabajando para cumplirlas. En particular, nos preocupa aprobar la reforma laboral, cuyo trámite se ha extendido más allá de lo necesario.

Los socialistas nos jugaremos porque esta reforma se apruebe con sus tres pilares: huelga efectiva sin reemplazo, titularidad sindical y ampliación de la negociación colectiva.

¡Con toda claridad: sin estos pilares no habrá reforma laboral!

También creemos que ya es tiempo y que es de justicia para las mujeres de Chile que aprobemos el proyecto de ley que despenaliza el aborto bajo tres causales. Nada justifica el estancamiento en la tramitación de esta iniciativa, que cuenta con un abrumador apoyo ciudadano y que ya ha sido ampliamente debatida.

Ningún proceso de cambios profundos es fácil. Hemos tenido problemas de gestión política, de coordinación de la diversidad de nuestra coalición y dificultades para explicar transformaciones que sólo buscan mejorar la vida de chilenas y chilenos. Pero esas dificultades no pueden opacar lo importante: ¡los cambios están aquí y lucharemos para consolidarlos!

Enfrentamos además una oposición ideologizada que se ha cruzado en cada una de estas reformas. Lo que ayer descalificaba, hoy la derecha lo valora como si fuera propio. Es cosa de ver cómo terminaron pidiendo ampliar la gratuidad universitaria más allá de toda sensatez fiscal, después de oponerse sin tregua a su aprobación. ¡Eso es oportunismo!

Compañeros, es cada vez más evidente que tenemos una sociedad más activa, informada y exigente.

A los partidos políticos nos ha sido muy complejo conectar con los nuevos actores sociales que surgen de esta sociedad más diversificada, en donde la tecnología cambia viejos hábitos, propios de la realidad histórica donde nuestros partidos fueron fundados.

Este es un desafío fundamental que requiere no solo recuperar la confianza legitimando la política con principios y valores, trabajo en terreno y cercanía, sino también modificando hábitos y conductas.

¿Cómo conciliamos internet y calle, puerta a puerta y redes sociales? Ese es el desafío.

Socialismo, democracia e internacionalismo

Durante esta última década hemos sido testigos de un ciclo esperanzador en América Latina, que logró incorporar a grandes masas postergadas de trabajadores, campesinos y mujeres al sistema político, y llevar a ellos medidas de justicia social que antes no conocieron.

Pareciera que el sueño de Allende, esta utopía posible que consiste en combinar democracia y socialismo, libertad e igualdad, ha calado hondo en la izquierda latinoamericana y mundial. Por eso su imagen crece. ¡ya no hablamos sólo de un presidente heroico, sino del constructor de un camino político trascendental!

Los socialistas chilenos consideramos que el cambio social y político perdurable, debe sustentarse en amplias mayorías y construirse sobre la herencia cultural e institucional de la democracia: respeto irrestricto a las instituciones, al equilibrio de poderes, los derechos de las minorías. En definitiva, honrando y defendiendo los derechos humanos de todas y todos.

El fin de la guerra fría no trajo al mundo un horizonte estable de paz y prosperidad. La crisis de gobernanza de la globalización sólo ha significado violencia, conflictos interminables y pobreza en un mundo cada vez más desigual.

Las instituciones no encuentran respuestas a temas cruciales como las migraciones, el cambio climático y el contagio de las crisis financieras que golpean a las naciones pobres.

Por eso es que las viejas banderas socialistas de la integración latinoamericana y el propósito de una región con voz firme e influyente están más vigentes que nunca.

Requerimos con urgencia una globalización que debe estar marcada por el respeto universal de los derechos humanos, el bienestar de los pueblos y el pleno ejercicio de la independencia de las naciones.

Las grandes tareas de los socialistas y de la Nueva Mayoría

Compañeras y compañeros:

Se inicia un nuevo ciclo electoral. El período que se avecina nos exigirá saber leer qué hay detrás del protagonismo ciudadano y las demandas que hoy se levantan.

Si en el pasado los socialistas queríamos “alimentar, vestir y domiciliar al pueblo”, hoy debemos definir la promesa que hacemos a colectivos sociales que reclaman igualdad, pero también probidad; salarios justos, pero también protección medioambiental; dignidad de los trabajadores y derechos de los consumidores; equidad de género y democracia paritaria.

En particular, nos parece crucial el tratamiento del conflicto mapuche. El carácter multidimensional del tema, no puede impedir recordar siempre la existencia de una deuda histórica de nuestro Estado con esa comunidad que debe ser respetada y reconocida en su singularidad.

En suma, las nuevas reivindicaciones son muchas y diversas. Es en medio de la tensión entre el mejoramiento personal y el bienestar colectivo donde debemos actuar.

¡El porvenir no está escrito, lo hacemos los ciudadanos! Es la acción colectiva la que define el futuro y para ello tiene, por cierto, un marco muy claro: la democracia, como espacio y límite de nuestro accionar.

Creemos que es en el diálogo permanente con los ciudadanos, desde donde surgen las grandes definiciones políticas y por eso somos firmes promotores de la más amplia participación.

Por eso es que afirmamos que somos el partido de la transformación social hecha en democracia y sustentada en grandes mayorías sociales y políticas; el socialismo se construye día a día, en cada acción que significa progreso para los trabajadores, para las mujeres, para las minorías, para los más vulnerables.

Ello exige rigor y gran eficiencia en el uso los recursos públicos. Una política bien diseñada y contrastada con el juicio ciudadano será siempre más exitosa, que aquella fundada en la idea tecnocrática o desde el cortoplacismo populista, que crea expectativas que terminan frustrando a los ciudadanos.

Los grandes cambios en democracia, son procesos acumulativos y toman tiempo en hacerse parte en la vida de las personas. Consolidar estas reformas deberá ser parte central de las tareas del Partido Socialista.

Y, en primer lugar, nuestra principal reforma: la reforma educacional.

Compañeros y compañeras: ¿Por qué proyectar la Nueva Mayoría?

Porque es una alianza que reúne a fuerzas políticas que, desde distintas perspectivas, resume una larga historia de promoción del cambio social y que nos otorga supremacía electoral y parlamentaria.

Si es posible y podemos ampliarla con el acuerdo de todos, mejor aún.

Sin perjuicio de dialogar abiertamente con todas las fuerzas políticas, antiguas o emergentes que buscan una senda de cambios, estamos convencidos del valor estratégico de esta unión entre el centro y la izquierda para gobernar la nación y competir juntos en el escenario democrático.

Es por eso que promovemos y nos jugamos en la Nueva Mayoría por una lista unitaria de alcaldes y concejales para enfrentar las próximas elecciones municipales. No tuvimos respaldo de nuestros aliados para tal camino y aunque decidimos levantar candidaturas únicas para las alcaldías, respecto de los concejales, acordamos organizar listas instrumentales.

En nuestro caso, hemos aprobado casi unánimemente en el Comité Central enfrentar las próximas elecciones municipales en sub-pacto con la Democracia Cristiana, porque creemos que es la alternativa que más contribuye a mantener la unidad y la proyección de la Nueva Mayoría.

Además, esta decisión es fundamental para evitar cualquier retroceso que intente desarticular las reformas en marcha y fortalece la continuidad del bloque en los desafíos electorales del 2017.

No nos equivoquemos, el resultado de las elecciones municipales de octubre, prefigura en gran medida lo que ocurrirá el próximo año.

El establecimiento de primarias y el fin del binominal permiten, además, que los distintos actores puedan expresar su propia identidad cada vez con mayor nitidez.

Por eso, no tenemos dudas que seremos capaces de definir una futura candidatura presidencial común como coalición.

Y tenemos también la certeza que en esa coyuntura el Partido Socialista sabrá tener su propia candidata o candidato.

Pero la tarea de hoy es respaldar al gobierno y mejorar su gestión en todos los niveles, que es la base esencial de cualquier proyección.

De igual forma, vemos que las complejidades en el campo económico alcanzan una magnitud mayor de lo que previmos. Por ello, creemos que es urgente que en los próximos meses el gobierno dé señales claras que permitan la reactivación económica de la inversión, en particular, en infraestructura, con una firme orientación a las actividades que creen empleos y dinamicen a las pequeñas empresas.

Respaldamos, por cierto, las medidas de responsabilidad fiscal que sean necesarias, pero al mismo tiempo, demandamos un gobierno creativo para recuperar el crecimiento y, sobre todo, proteger el empleo y el ingreso de los chilenos más pobres.

Nuestro Proyecto de Futuro

Digámoslo con todas sus letras: la misión de los socialistas es construir un Estado Social de Derechos en Chile, por cierto, con el realismo que impone el país concreto en que vivimos, asegurando a todos los ciudadanos los derechos y las prestaciones básicas que permiten una vida digna.

Una tarea central del mañana próximo consiste en garantizar el acceso a salud de calidad de las familias, tarea ineludible para el siguiente gobierno. Porque si queremos avanzar hacia un Estado Social de Derechos, debemos instalar los cimientos para sus pilares: pensiones, educación y salud como bienes universales que deben estar disponibles para todos los ciudadanos.

Este es el gran desafío que debemos enfrentar. Esa es la historia que estamos llamados a escribir.

Por otra parte, Chile requiere una nueva estrategia de desarrollo. Al respecto, quisiera agradecer el documento que ha elaborado un grupo de compañeras y compañeros mandatado por la mesa del Partido, coordinado por Clarisa Hardy y Álvaro Díaz. Sus propuestas son un insumo de alto valor para el debate que nos aprontamos a iniciar y para la futura conferencia programática que la mesa directiva del Partido, ha acordado realizar.

Una nueva estrategia de desarrollo supone un enfoque integral que pone en su centro al ser humano. Se trata de un concepto de desarrollo superior a la idea neoliberal de crecimiento, entendido sólo como aumento del producto.

Es una estrategia que se basa en las capacidades humanas y en el balance ambiental y que procura el bienestar de todos los ciudadanos como miembros activos de una comunidad.

Debemos acercar a Chile a la frontera tecnológica mundial, diversificando la matriz productiva hacia bienes de mayor valor, que incorporen mayor conocimiento. Debemos hacerlo de la mano de condiciones laborales justas, con un Estado eficiente y articulador para avanzar hacia un desarrollo inteligente.

Estas tareas nos exigen, por un lado, políticas públicas verdes y de calidad. En esa línea valoramos el impulso que ha dado el gobierno a una estrategia energética de largo plazo, con un aumento significativo en la inversión en energías limpias: esa estrategia debe proyectarse.

Por otro lado, requieren de un ejercicio empresarial responsable y con reglas justas, que incorpora a los trabajadores en sus decisiones, respeta sus derechos y comparte el fruto del progreso con las comunidades. Estos propósitos exigen un gran acuerdo de todos los actores.

¿Cuál es nuestro horizonte? Una estrategia para progresar y no sólo crecer, para compartir y no sólo competir, un desarrollo para integrar y no excluir.

Asimismo, debemos hacer de la nuestra una sociedad fundada en la confianza, lo que exige que mejoremos ampliamente la calidad de la política y de la democracia. Se trata de profundizar los derechos respecto de la autonomía de cada ciudadano, de sus propias convicciones y orientaciones, sean sexuales o morales. Por su parte, la corresponsabilidad ciudadana asociada a una descentralización efectiva, colaboraría a reducir los conflictos territoriales y es un componente básico de un desarrollo sustentable.

El Partido Socialista se plantea, además, seguir liderando los niveles de transparencia, asumiendo las reformas legales como un piso y exigirnos niveles más altos de probidad.

Es fundamental que nuestra conducta demuestre que las y los políticos somos representantes populares, al servicio de los ciudadanos y movilizados por una causa que trasciende nuestros intereses personales.

Esto nos exige que estemos en condiciones de evaluar, en los órganos regulares, y de manera calificada, si nuestros candidatos y candidatas cumplen con esas condiciones que los ciudadanos reclaman.

Somos partidarios de hacer del re fichaje un proceso ejemplar, estableciendo en la realidad de cada comuna una base de militantes efectivos y vinculados a la actividad partidaria y social.

Todos los parlamentarios, dirigentes partidarios, candidatos y candidatas, estaremos obligados a hacer declaraciones de intereses y patrimonio y quienes cometan graves irregularidades en el financiamiento de sus campañas perderán sus cargos.

Deberemos implementar además la paridad de género en todas las instancias representativas de la política chilena, en un cambio cultural imprescindible y trascendente.

Amigos delegados:

Los socialistas queremos una Nueva Constitución, que defina principios, derechos y obligaciones compartidas para todos los habitantes de esta tierra, elaborada y aprobada en democracia. Somos partidarios de utilizar los mecanismos más participativos para su elaboración. Ya en el pasado Congreso acordamos promover la Asamblea Constituyente.

Pero hoy más que hablar de sus contenidos, queremos decir que este proceso constituyente no puede desarrollarse en medio de la indiferencia ciudadana o del temor de algunos sectores de la población. No queremos vetos de la minoría, pero no queremos avasallar a nadie.

Los socialistas queremos una Constitución para el Chile del siglo XXI, elaborada en un proceso intenso y ejemplar de participación y diálogo y le pedimos a nuestro gobierno hacer su máximo esfuerzo para garantizarlo.

Desde ya, nosotros los socialistas asumimos la responsabilidad de promover en todo Chile los debates respecto de este texto trascendental.

Compañeras y compañeros, estimados delegados,

Somos un Partido que ha hecho historia y que tiene la vocación de soñar un futuro mejor.

Somos el Partido de Grove, de Allende, de Lorca, de Ponce, Almeyda y Bachelet. Estoy segura que sabremos estar a la altura de lo que ellos han hecho por la justicia social y por el progreso de Chile.

Estamos avanzando en mayor igualdad y debemos profundizar ese camino, cumpliendo con el ciclo de reformas de nuestro gobierno.

De cara al porvenir, los socialistas debemos proponer al país una carta de navegación para mañana, a partir de dos grandes ejes: la construcción de un Estado Social de Derechos y el impulso de un nuevo modelo de desarrollo inclusivo y sostenible.

Pensar ese futuro nos exige consolidar y proyectar lo que hemos hecho, teniendo claro que ello sólo es posible si somos capaces de mantener y reforzar el entendimiento, y la unidad entre el centro y la izquierda. Esa unidad se pondrá a prueba en las próximas elecciones municipales.

Esta será una gran oportunidad para entablar un “cara a cara” con los ciudadanos de nuestro país. Como nunca, hay que estar preparados para escuchar a muchas y muchos con sus críticas y preocupaciones.

Ayer enfrentamos el temor y lo transformamos en una inmensa movilización que fue capaz de recuperar la democracia. Hoy, tenemos la obligación de recuperar la confianza del pueblo, explicando las razones de nuestros proyectos y señalando en terreno el Chile que aspiramos.

Por mi parte, recorreré el país apoyando a los candidatos y candidatas del Partido Socialista y de la Nueva Mayoría, no sólo porque es mi compromiso, sino porque entiendo, al igual que ustedes, la importancia de esta elección.

Como dijimos tantas veces, son proyectos de país los que están en juego.

Por eso: ¡a ganar en octubre! A ganar para consolidar esta ruta de cambios en favor de la gente.

Compañeras y compañeros,

Aprovechemos este impulso para tomar en nuestras manos los nuevos desafíos: cuidar el medioambiente y nuestros recursos hídricos, defendiendo el agua como un bien nacional de uso público; construyendo ciudades amables e integradoras.

Los socialistas aspiramos a una cultura que promueva la solidaridad, el reconocimiento y respeto del otro en su diversidad, como iguales en derecho y dignidad.

Hagamos del partido un instrumento unido al servicio de estas causas. Pongamos toda nuestra energía en llevar adelante las grandes tareas que debemos enfrentar.

Elegimos ser socialistas sabiendo que nuestro único camino es construir una patria de igualdad, justicia y solidaridad. Tal como quisieron nuestros fundadores. Tal como lo quiso Salvador Allende.

Tenemos sobre nuestros hombros la herencia de entrega y coraje de muchos antes que nosotros. De quienes entregaron su vida o su libertad.

No los defraudemos. Honremos esa memoria.

¡Viva el Trigésimo Congreso del Partido Socialista de Chile! ¡Viva el Partido Socialista de Chile!

XXX Congreso General del Partido Socialista "Michelle Peña Herreros"

El XXX Congreso General Ordinario, compañera Michelle Peña Herreros, se realizará los días 29, 30 y 31 de enero de 2016, en la Universidad de Santiago, Aula Magna y Salas ubicadas en la Escuela de Artes y Oficios, avenida Ecuador Nro. 3649 (Metro Universidad de Santiago).

Colectivo Nueva Mayoría Socialista presenta documento para la reflexión

 

Este documento propone una reflexión política para los y las militantes del Partido Socialista de Chile, así como para el conjunto de actores sociales y políticos que son parte de las fuerzas democráticas en Chile-, de cara a la realización del XXX Congreso Michelle Peña Herreros. Ha sido elaborado con la colaboración de compañeros y compañeras, quienes han abordado temas que consideramos relevantes para la política nacional e internacional del partido.

Contenidos del documento:
- introducción
- Capítulo I: Realidad Internacional y Nacional

  1. Contexto Internacional
  2. Contexto Nacional
    • La crisis de confianza en la sociedad chilena
    • Situación del gobierno y el proceso de Reformas
    • La Nueva Mayoría y las fuerzas políticas en el nuevo escenario
    • El proceso constituyente
    • La cuestión indígena

- Capítulo II: el Partido que queremos

  1. El Partido y la proyección de las reformas
  2. La reforma al sistema de partidos
  3. El Partido y los movimientos sociales
  4. Orgánica interna y participación de las mujeres en el partido socialista

- Comentarios finales

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Colectivo Nueva Mayoría Socialista

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